miércoles, 20 de octubre de 2021

LIMBO 41

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KRK

Participantes/Collaborators

Mark Francis

University of Canterbury, New Zealand, mark.fr ancis@canterbury.ac.nz

Santayana’s Spencer, The Attempt to Revise Victorian Realism and Agnosticism

Giuseppe Patella

Università di Roma «Tor Vergata», patella@lettere.uniroma2.it

Contra las raíces. Santayana, filósofo en tránsito

Katarzyna Kremplewska

Institute of Philosophy and Sociology, Poland, kkremplewska@ifi span.edu.pl

Harmony and Charity as Foundations of Justice in Santayana’s Thought

Eric C. Sapp

Independent scholar,  dadasign@yahoo.com

Th e Life of Imagination: Santayana on Disenchantment

Vladimer Luarsabishvili

New Vision University, Georgia, vluarsabishvili@newvision.ge

Jorge/George Santayana and Niko Chavchavadze on Culture, Beauty, Values, and Aesthetics

Carlos X. Ardavín Trabanco

Trinity University, San Antonio, Texas, cardavin@trinity.edu

Santayana y los Estados Unidos

Matthew C. Flamm

Rockford University, Illinois, mfl amm@rockford.edu

Santayana’ s Ambassador

Pasquale De Rosa

Studioso indipendente, pasquale.de.rosa@uniroma2.it

L’ indizio del bello. Santayana e le ragioni sensibili del giudizio estetico












miércoles, 28 de abril de 2021

SANTAYANA ANTE LAS PARADOJAS DEL VIRUS

                                             Santayana ante las paradojas del virus

Daniel Moreno Moreno

            Sí, comprendo la sorpresa que provoca este título porque la filosofía de Jorge/George Santayana no tiene nada que ver directamente con el virus SARS-Cov2. El punto de unión queda establecido, no obstante, por la palabra paradojas. La expansión del virus es vista como paradójica o extraña, pero, si se adopta la filosofía de Santayana, desaparece el aspecto paradójico de todo lo que rodea al virus. Porque, según Santayana, la fuente de esas paradojas no está en el virus como tal sino en las ideas e ilusiones humanas que proyectamos sobre el “comportamiento” del virus y que, a modo de boomerang, se nos vuelven en contra. Este enfoque nos permitirá unir, además, filosofía y ciencia.

            Para obviar la presentación de Santayana, me remito al texto anterior “Santayana, para tiempos difíciles”. La relación de la filosofía de la ciencia de Santayana con la pandemia y sus consecuencias tiene también como precedente el texto de Inmaculada Yruela “Cómo encajar las debilidades y las fortalezas de la ciencia durante la pandemia”.

            La expansión del virus presenta varias paradojas. Cuando ha pasado ya un año de que empezáramos a hablar de él, algunas voces se levantan afirmando que, si se hubieran tomado medidas drásticas desde el mismísimo comienzo, hubiéramos evitado su diseminación. Eso es una clara ilusión de la perspectiva. Los datos de secuenciación del virus en los diferentes países y escenarios donde se ha realizado seguimiento  demuestran que ya estaba en otros lugares del planeta antes de que fuera detectado en Wuhan. Cuando estábamos en la cima de la primera ola y empezábamos a descender, parecía que ya había pasado lo peor. Pero los datos del muestreo llevado a cabo por el Instituto de Salud Carlos III (estudio de seroprevalencia ENE-COVID) nos llenaron de estupor al mostrar que únicamente un 5% de la población había estado en contacto con el virus, esto es, que había desarrollado anticuerpos. Como siempre surgieron hipótesis ad hoc —bien fundadas, sin duda— que ampliaban ese escaso porcentaje elevándolo al doble. Dato que, en cualquier caso, no se correspondía con el grado del miedo soportado. 

            Después se sucedieron las olas, el número de infectados y de muertes, que, lejos de ser cada vez menores proporcionalmente, eran cada vez mayores. Se cerró, con celebración incluida, IFEMA, y se le llamó “nueva normalidad” al periodo posterior a la primera ola. Ahora ya se anuncia la cuarta o quinta ola, a pesar de las restricciones impuestas.

            ¿Por qué la expansión del virus, tras un año, no va a menos, como parecía que se podía esperar, sino a más? ¿Es paradójico o sólo nos parece paradójico? El sentido común no dice que únicamente nos parece paradójico, que no lo es. Pero ese punto de vista se deja a un lado enseguida, y no está mal que algún filósofo nos lo recuerde, que nos devuelva la cordura. Ese es el caso de Santayana.

            Para él es la cuestión filosófica clave es distinguir entre la realidad y el conocimiento de la realidad; entre las palabras y las cosas; en este caso, entre lo que podemos decir sobre el virus y el virus mismo. Es una distinción clara, que, no obstante, olvidamos fácilmente. Pero Santayana nos avisa del error categorial de tomar la descripción de la naturaleza por la naturaleza misma; ese es su caballo de batalla. Por eso se alejó tanto de la filosofía anglosajona-pragmatista como de la filosofía continental-idealista. Para ellos “los límites de mi lenguaje señalan los límites de mi mundo”. Cuando lo cierto que es que el virus excede, con mucho, lo que la ciencia puede decir sobre él con sentido —el desfase es aún mayor, si atendemos a lo que se escribe en los medios de comunicación.

            Para Santayana, sin embargo, “estamos condenados a vivir dramáticamente en un mundo que no es dramático” (1938). Frase epigramática que, para un buen conocedor de Santayana como lo es Fernando Savater, es el eje del pensamiento santayaniano —cf. Acerca de Santayana, Universidad de Valencia, 2012—. Así se muestra en obras de Santayana como: El egotismo en la filosofía alemana (Biblioteca Nueva, 2014) y La tradición gentil en la filosofía americana (KRK, 2018). La frase, aplicada al virus, quedaría así: estamos condenados a vivir paradójicamente con un virus que, de suyo, no es paradójico.

            En efecto, si distinguimos entre nuestra apreciación de la realidad y la realidad misma, se entenderá la expansión del virus y desaparecerá su aspecto extraño. También seremos conscientes de la fuerza de las ilusiones humanas. De modo que, cuando se detectó el virus en Wuhan, no tiene por qué ser cuando realmente se inició la infección en humanos. Así encaja que pudiera estar presente antes en otros lugares del planeta. La expansión real del virus es poco probable que siguiera exactamente las rutas que marcaron nuestros descubrimientos de sus primeas apariciones en cada país. Ahí se confundiría nuestro conocimiento del movimiento del virus con el movimiento real del virus.

            Tras la fuerte presión mediática y el esfuerzo que supuso nuestro confinamiento, se creó la impresión de que el virus se había expandido rápidamente y que estaba en cada pieza de fruta y en todos los pomos de todas las puertas. Pero ahí no había llegado el virus. Sus movimientos se atienen a las leyes de la biología molecular, al azar de sus mutaciones y a su transmisibilidad, no a nuestros miedos. Nuestros movimientos sí lo expanden con nosotros, pero nuestros miedos viajan mucho más rápidamente aún. Ahí, de nuevo, tomamos nuestra preocupación por la rápida expansión del virus como si fuera su movimiento real.

            En cuanto a la sucesivas olas, para nuestra apreciación, deberían ser cada vez menores porque son muchos los ya infectados, los ya fallecidos —y, ahora, los ya vacunados—. Pero, para el virus, aún queda mucho terreno virgen: para él, cada humano es algo a contagiar. Ahí, de nuevo, se ve el gran desfase entre el número de afectados —alarmantes, ciertamente— y el número de humanos que aún no han estado en contacto con el virus —por más que muchos piensen que ellos ya han estado con contacto y que han sido asintomáticos—. Por eso, si no llegan las vacunas antes, las olas se sucederán al ritmo y a la altura que determinen nuestra libertad de movimientos.

            En definitiva, estamos condenados a vivir dramáticamente con el virus, pero no hemos de esperar que él se ajuste al guión del drama. Él no es un personaje, ni siquiera tiene “comportamiento”, sencillamente se rige por mutaciones azarosas y por los principios bioquímicos que marcan una expansión demasiado rápida para nuestros hospitales, pero demasiado lenta para el resto de la población.




domingo, 21 de marzo de 2021

SANTAYANA'S AESTHETICS BY G. PATELLA

 Enjoy the reading on Santayana's Aesthetics by G. Patella:

- Arte, vita, valore. L'estetica vitalistica di George Santayana, in "Studi di estetica", XLVIII, 18, 3/2020, pp. 73-97.
- and the new revided edition of the italian version of Sense of Beauty: Il senso della bellezza, edited by G. Patella, Milano, Aesthetica Edizioni, 2020, pp. 224.






sábado, 16 de enero de 2021

NOVEDADES 2021


The thirty-eighth issue (2020) of Overheard in Seville: the Bulletin of the George Santayana Society is now available

HERE




La filosofía de la ciencia de Santayana ayuda a entender el papel de la divulgación científica, como se muestra en este artículo que publica en febrero THECONVERSATION:

 "Cómo encajar las debilidades y las fortalezas de la ciencia durante la pandemia"

Inmaculada Yruela Guerrero (CSIC)

  see also:

How do the weakness and strenghts of science fit together during the pandemic?
(FEBS) View points HERE


“Santayana, para tiempos difíciles” THESUBJETIVE/ZIBALDONE Daniel Moreno Moreno LEER AQUÍ

Nº 40 (Fall 2020) of LIMBO already available. 
With papers by Carmen González, Miguel Morey, Vincent Colapietro, Richard Rubin, Julio Seoane,
 Leonarda Vaiana & Hector GalvánHERE
 

A Life of Scholarship with Santayana. Edited by Charles Padrón and K. Skowroñski

HERMAN J. SAATIKAMP, JR.

see HERE

"JORGE (GEORGE) SANTAYANA, UN ESPAÑOL EN LA ESTELA DE EMERSON"

Pedro López Arriba

ENTRELETRAS. Revista digital en español de cultura y algo más

 2021, enero 2021

leer más

jueves, 3 de septiembre de 2020

NOVEDADES 2020




















Reseña: "Sobre los pasos en falso de la filosofía" (Julio Seoane) Limbo 40 (2020)
Reseña: (Andrés Tutor de Ureta) Daimon 85 (2022)

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¡YA EN SU LIBRERÍA!
Reseña: "Santayana y los Estados Unidos" (Carlos Ardavín)
Limbo 41 (2021)
Reseña: (Amparo Zacarés Pamblanco) Escritura e imagen 17 (2021)

Al hilo de la recuperación de EL CARÁCTER Y LA OPINIÓN EN ESTADOS UNIDOS, ponemos aquí a disposición el artículo de JAMES SEATON (1944-2017) "Santayana como crítico cultural" (2009) a modo de homenaje a su labor y dado que son numerosas e iluminadoras las referencias al texto ahora recuperado. 


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Juan Carlos Soriano, director de DOCUEMENTO RADIO NACIONAL, reinvindica a Santayana en su Comentario del 9 de noviembre, dentro del programa LAS MAÑANA DE RNE, cuarta hora
AQUI (MINUTO 7:30)


PROXIMAMENTE SANTAYANA EN

THEOBJECTIVE.COM

AÑO 2020 AÑO SANTAYANA





lunes, 13 de julio de 2020

Santayana, Descartes y Spinoza sobre la naturaleza de la mente


El análisis de la filosofía de la mente de Santayana 



me llevó a la antropología de Descartes,


 a su teoría del conocimiento,


a la recepción que Spinoza hizo de Descartes


y, finalmente, a comparar ambas antropologías


Cómo afecta esta restitución de la naturaleza de la mente según Santayana, Descartes y Spinoza a la Philosophy of Mind fue apuntado al hilo de dos reseñas:

 “Santayana y la filosofía de la mente actual”, 

“R. Descartes y H. Regius en torno a la naturaleza de la mente”






martes, 26 de mayo de 2020

LUIS DE PABLO "CAPE COD"

LUIS DE PABLO 

CAPE COD (1994)

VOXNOVA ITALIA


Traiettorie 2017

XXVII Rassegna Internazionale di Musica Moderna e Contemporanea

click HERE 

Cape Cod

The low sandy beach and the thin scrub pine, 
The wide reach of bay and the long sky line,— 
O, I am sick for home! 

The salt, salt smell of the thick sea air, 
And the smooth round stones that the ebbtides wear,— 
When will the good ship come? 

The wretched stumps all charred and burned, 
And the deep soft rut where the cartwheel turned,— 
Why is the world so old? 

The lapping wave, and the broad gray sky 
Where the cawing crows and the slow gulls fly, 
Where are the dead untold? 

The thin, slant willows by the flooded bog, 
The huge stranded hulk and the floating log, 
Sorrow with life began! 

And among the dark pines, and along the flat shore, 
O the wind, and the wind, for evermore! 
What will become of man?

Best Beaches in Cape Cod 2020 | Cape Cod Beaches

La baja y arenosa playa, el matorral y el pino,
la bahía y la larga línea del cielo.
   ¡Oh, qué lejos estoy de casa!

La sal, olor a sal del aire espeso del mar
y las piedras redondas que desgastan las mareas.
   ¿Cuándo vendrá el buen barco?

Los míseros tocones, quemados y negruzcos,
y la blanda rodera del giro de una carreta.
   ¿Por qué es  el mundtan viejo?

El rumor de la ola y el cielo, ancho y gris
donde vuelan los grajos y la lenta gaviota.
   ¿Dónde están los muertos incontables?

Los sauces inclinado junto a la ciénaga,
el gran casco varado y el tronco flotando.
   ¡Con la vida comenzó el dolor!

Y entre los oscuros pinos y la orilla plana,
¡Oh, el viento, y el viento, para siempre
   ¿Qué será del hombre?

traducción de Cayetano Estébanez Estébanez, 
en George Santayana, Materiales para una utopía. Antología de poemas y dos textos de filosofía. MuVIM, Valencia, 2009, pp. 86-87